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Un Tribunal de Juicio de Salta condenó este jueves a prisión perpetua a José Eduardo Figueroa por el femicidio de su esposa Mercedes Kvedaras, que había tenido lugar el 4 de agosto de 2023 en el barrio privado El Tipal, ubicado sobre la ruta provincial 28 que une la capital salteña con la localidad de San Lorenzo.

Figueroa fue condenado por el delito de homicidio doblemente calificado por el vínculo, la relación de pareja preexistente y por mediar violencia de género, como había solicitado la fiscal penal de la Unidad de Femicidios María Luján Sodero Calvet.

El tribunal estuvo integrado por los jueces Cecilia Flores Toranzos, Eduardo Sángari y Leonardo Feans, quienes votaron en forma unánime.

Los jueces le otorgaron al imputado la posibilidad de pronunciar las últimas palabras antes de la deliberación, por lo que Figueroa pidió perdón a la familia de la víctima, a su familia y a los hijos que tuvo con Kvedaras por el “dolor que los hizo vivir”, según informó el Poder Judicial provincial.

“Les fallé, les fallé como padre. Les prometí que iba a ser un padre y les fallé. Todos los días rezo por ellos. Les pido perdón. Son mis hijitos”, había dicho el condenado en las audiencias previas del juicio que se desarrolló durante el mes de abril.

Según la autopsia, la víctima murió por asfixia mecánica mixta producto de estrangulamiento, sofocación y compresión torácica. Los peritos constataron que hubo una acción sostenida y múltiples lesiones compatibles con una situación de lucha.

En el mismo fallo se dispuso además que el condenado fuera registrado en el Banco de Datos Genéticos.

El caso

Figueroa, que tuvo dos hijos con la víctima, había sido imputado desde el inicio.

Según aquellas primeras investigaciones, tras el hallazgo del cuerpo Figueroa intentó suicidarse.

La mujer había sido encontrada sin signos vitales cuando los efectivos policiales llegaron a la vivienda después de recibir un llamado telefónico de emergencia.

El marido estaba inconsciente y con una herida de gravedad ocasionada por un arma blanca, y fue trasladado al Hospital San Bernardo.

En aquel entonces trascendió que fue un amigo del acusado el que había alertado a la Policía: el hombre estaba al tanto de una crisis en el matrimonio y, además, había recibido un mensaje de Figueroa en el que le daba señales de que algo grave podría ocurrir. “No puedo con esto”, le habría dicho.