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Fue una semana de opacidad en la Casa Rosada. Sin preguntas. Sin miradas ajenas al poder de turno. Sin diálogos incómodos para los inquilinos actuales de la sede del poder. La decisión de Javier Milei de impedir el acceso a los periodistas acreditados, con la excusa de un informe televisivo que el Gobierno denunció como un caso de espionaje, marcó un hito sin precedente en la relación entre la política y la prensa en la Argentina. No había ocurrido ni en dictadura.

En esta crónica en video, alguno de los cerca de 60 periodistas acreditados ante la Casa Rosada cuentan sus sensaciones y experiencias ante la obligación de contar el devenir cotidiano de la administración nacional desde afuera.

Milei decidió reabrir la sala de prensa a partir del lunes próximo y permitir nuevamente el ingreso de los cronistas acreditados, aunque con controles mayores, según informó el jefe de Gabinete, Manuel Adorni. El cierre se había dispuesto, sin un instrumento legal escrito, el 23 de abril, en medio de una fuerte escalada de los ataques verbales del presidente Milei contra la prensa.