Escuchar artículo

El bonaerense Fernando “Pumita” Martínez dejó de ser el campeón mundial de boxeo. Desde hace cinco meses vive otra vida; con sueños realizados, como haberle comprado la ansiada y confortable casa a su madre, elevar el confort para sus dos hijas y afianzando también su propia evolución social y económica. Ya no tiene el cinturón de los supermoscas que lo había consolidado como uno de los favoritos del deporte argentino. Es un boxeador que, a partir de estos momentos, no depende de su oficio para proyectar su futuro.

La dureza de su derrota por KO en diez rounds ante Jesse “Bam” Rodriguez, el 22 de noviembre último en Riad, fue directamente proporcional a la suculenta paga recibida, una de las bolsas más significativas del boxeo argentino en la última década.

¿Como sigue su historia a partir de todo esto? Lo más importante es la confirmación de su continuidad en el pugilismo profesional. Lo ratificó viajando a Las Vegas –presenció el match entre David Benavidez y Gilberto Ramírez, el sábado pasado- junto a su entrenador y manager, Rodrigo Calabrese, corroborando además su desvinculación en muy buenos términos con la compañía del santafecino Marcos Maidana, “Chino Maidana Promotions”, quien también estuvo como invitado a ese gran combate.

Fue trascendente la reunión con Luis De Cubas, representante de la empresa PBC, con la cual mantiene su contrato en Estados Unidos para trazar su nuevo plan de campaña.

Martínez, de 34 años y un récord legítimo de 28 victorias (11 KO) y 7 derrotas, requirió de un descanso prolongado para quitarse de su cuerpo el excesivo e innecesario castigo que recibió en su último combate. Y ello nos lleva a preguntarnos cómo influirá tal situación cuando vuelva a subir al cuadrilátero.

En su encuentro con LA NACION en Las Vegas, nos dijo: “Perdí totalmente mi concentración en esa pelea. Me pasó algo inesperado. No hice nada de lo previsto y así me fue. Me pasó como a Sugar Ray Leonard en su primera pelea con “Mano de Piedra” Durán. Hice lo que quería y no lo que había planeado. Y salió todo mal”.

En principio, Martínez y su equipo analizaron la posibilidad de bajar de categoría e intentar clasificar en los moscas, pero los proyectos de PBC tienden a mantenerlo en los 52.163 kg. ¿Por qué? “Bam” Rodriguez comenzará su objetivo de sumar coronas y aumentará de peso. Si bien peleará por la corona interina de los gallos (AMB) con Antonio Vargas, el 13 de junio venidero, aún no renunció a sus titulos supermosca de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB), de la Organización Mundial de Boxeo (OMB) y del Consejo Mundial de Boxeo (CMB) y ello le quita veracidad a cualquier anuncio ligado a otros boxeadores.

Se estima que después del match “Rodriguez vs Vargas” se abrirán todas las opciones reglamentarias y entonces Martínez volvería a tener chances mundialistas. Probablemente en septiembre u octubre. Su posición es los rankings es la siguiente: 4° CMB, 7° OMB y 10° AMB. Los entes han sido duros con él irrespetando sus triunfos –de ida y vuelta- con los jerarquizados ex campeones Jerwin Ancajas, de Filipinas, y Kazuto Ioka, de Japón.

Martínez volvió en silencio a trabajar como siempre. Gimnasia en el Parque Lezama y entrenamiento en el Salón de los bomberos de la Boca. Las gestiones ya empezaron para volver a poner la “máquina en marcha”. Las inquietudes pasan por resolver los fantasmas del bombardeo que le dejó “Bam” Rodriguez y por saber cuánto apetito boxístico le restó una tranquila cuenta bancaria que maneja desde su casa todas los mañanas antes de empezar su sesión de footing.

Ahí están las claves.