Quisieron tumbar un árbol para plantar yerba y terminó siendo la inspiración para su propia marca
POSADAS, Misiones.- “No hay mal que por bien no venga”, reza el dicho. Hace 40 años, cuando la familia Nahirñak intentó tumbar un espectacular lapacho para plantar yerba, y no pudieron, quiz...
POSADAS, Misiones.- “No hay mal que por bien no venga”, reza el dicho. Hace 40 años, cuando la familia Nahirñak intentó tumbar un espectacular lapacho para plantar yerba, y no pudieron, quizás no hayan advertido que otra historia estaba dando sus primeros pasos.
Los yerbales prosperaron y el establecimiento San Nicolás prosperó elaborando yerba canchada que vendía a otras marcas, hasta que hace 10 años las tres hijas de Miguel Ángel y Olimpia, Valeria, Vanesa y Verónica; tercera generación de los Nahirñak en Apóstoles, impulsaron el gran paso de tener su marca propia.
“El nombre estaba cantado, Lapacho Rosa”, le cuenta a LA NACION Valeria, la cara visible de este emprendimiento netamente familiar, mientras muestra una foto de un espectacular árbol de más de 20 metros, con su copa de flores rosadas, en el fondo celeste y verde tan característico de Misiones.
En enero de 2022 los Nahirñak empezaron a vender con su marca propia, con una distribución por canales digitales y algunos comercios de la zona y de Capital Federal. “Apostamos a la calidad, tenemos un estacionamiento de 24 meses (el doble del estacionamiento tradicional) y hacemos bajo volumen pero con calidad”, resalta Valeria.
Hoy están en 10.000 o 15.000 kilos por día, que salen del molino ubicado en una zona de chacras, rodeada de cielo celeste cobalto y caminos rojos, situado a apenas 30 cuadras del centro de Apóstoles, la Capital Nacional de la Yerba Mate.
A un par de kilómetros de allí está el arroyo Chimiray, límite natural entre Misiones y Corrientes. Es el epicentro de las grandes yerbateras, como Rosamonte o La Cachuera (del lado misionero del arroyo, que en cualquier otra provincia sería un río con todas las de la ley) o Playadito, en la otra orilla. No muy lejos de allí, Las Marías en Corrientes, o Romance (Gerula) en Misiones.
“Pasar de productores, que es lo que hicimos toda la vida, a tener marca propia es todo un desafío, pero es posible sobre todo si uno se dedica a la calidad, a mí lo que más me gusta es supervisar lo que va dentro del paquete”, explica Valeria. “Nuestra yerba mate es artesanal, sin agroquímicos, con secado tradicional a cinta, hacemos una pequeña producción de muy buena calidad”, subraya.
Actualmente, cuentan con tres variedades: tradicional, despalada y una variedad para tereré, en paquetes de 500 gramos, el más popular del mercado yerbatero (casi 7 de cada 10 kilos que se venden en el mercado interno es con ese formato). “Tuvimos que aprender y seguimos aprendiendo sobre ventas, tratar con los clientes, cómo hacer los envases y miles de otras cosas”, detalla. Justamente el envase de “Lapacho Rosa” es un distintivo en cualquier góndola, porque utiliza una paleta de colores no tan común en la yerba mate: rosa, celeste y amarillo, en tonos pastel.
La historia de Lapacho Rosa, ilustra una tendencia creciente en el negocio yerbatero. En los últimos años, han proliferado pequeñas marcas, con frecuencia de productores que se asocian en una cooperativa o que tienen capacidad para hacer la inversión en instalaciones industriales, como un secadero y un molino, como es el caso de los Nahirñak.
Hace un mes el gobierno de Misiones lanzó una línea de créditos para que los productores primarios de hoja verde puedan crear sus propias marcas de yerba mate. El gran incentivo que hoy tienen los pequeños productores para lanzar su marca es que la hoja verde se está pagando a valores muy bajos que no cubren los costos de producción, calculados en 500 pesos por kilo según la grilla del Instituto Nacional de la Yerba Mate (hoy se paga aproximadamente 250 pesos el kilo de hoja verde). Para que el negocio cierre, el mercado está incentivando a los pequeños productores a que de alguna manera se “autocompren” la materia prima, la envasen y puedan generar valor al vender la yerba mate en su propio paquete.
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